Taza con gato Lisa Parker
10,50 €
Taza de té de cerámica china con dibujo de gato.
Diseño: Lisa Parker
Esta taza es apta para microondas y lavavajillas.
HISTORIA DEL GATO
El gato atigrado es una de las expresiones más antiguas y reconocibles del gato doméstico. Sus rayas, diferentes en cada individuo, forman un patrón único que lo conecta directamente con la naturaleza y con el linaje ancestral de los felinos. Estas marcas recuerdan el origen salvaje del gato y su evolución junto al ser humano, manteniendo siempre una esencia independiente y observadora.
Desde la antigüedad, el gato ha ocupado un lugar especial en distintas culturas. En el Antiguo Egipto fue venerado como un animal sagrado y protector del hogar, mientras que en otras tradiciones se le ha asociado a la intuición, la sensibilidad y la capacidad de moverse entre distintos planos de percepción. El gato atigrado, en particular, representa una versión más cercana y cotidiana de este simbolismo, encarnando la convivencia armoniosa entre lo doméstico y lo instintivo.
Este tipo de gato destaca por su comportamiento atento y curioso. Se mueve con sigilo, observa antes de actuar y respeta profundamente sus propios ritmos. Su presencia invita a desacelerar, a habitar el presente y a valorar los pequeños momentos de calma. A diferencia de símbolos más intensos o protectores, el gato atigrado transmite una sensación de tranquilidad natural y equilibrio suave.
En la sabiduría simbólica, el gato atigrado también es visto como un guardián silencioso del espacio personal. Su energía acompaña la creación de entornos seguros y acogedores, recordando la importancia de cuidar el hogar interior y exterior. Es un símbolo de comodidad, atención y autonomía consciente, que invita a vivir con mayor presencia y respeto por uno mismo.
PROPIEDADES MÁGICAS DEL GATO- Intuición y percepción sutil: El gato atigrado está profundamente vinculado a la intuición y a la capacidad de percibir lo que no siempre es evidente. Su simbolismo favorece la escucha interior y la atención a las señales sutiles del entorno y de uno mismo.
- Calma y presencia constante: La energía del gato invita a habitar el momento presente con serenidad. Acompaña pausas, descansos y rituales cotidianos, ayudando a reducir la prisa mental y a conectar con una sensación de calma natural.
- Independencia equilibrada: El gato simboliza la autonomía y el respeto por el propio espacio. Su presencia recuerda la importancia de cuidarse, poner límites y elegir cuándo compartir y cuándo retirarse, sin culpa ni rigidez.
- Protección del espacio personal: Tradicionalmente, el gato ha sido visto como un guardián del hogar. Su energía favorece la sensación de protección y bienestar en los espacios íntimos, creando ambientes más tranquilos y seguros.
- Curiosidad y adaptabilidad: El gato atigrado representa la curiosidad sana y la capacidad de adaptación. Acompaña procesos de cambio suaves, fomentando una actitud flexible, atenta y abierta a lo nuevo, sin perder el centro.
MATERIAL
Cerámica china.
MEDIDAS
10 x 11.5 cm.
8 cm de profundidad.





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