Blog

Minerales


Los minerales han sido utilizados desde la antigüedad, siendo, entre otros, herramientas de trabajo en la prehistoria o maquillajes y joyas para los egipcios. En la mitología se creía que la carne de los Dioses estaba hecha a partir de minerales. Pero si por algo se han caracterizado los minerales en la mayoría de civilizaciones es por su gran poder y propiedades curativas.

Esta última característica ha perdurado hasta nuestros tiempos, mostrando a los minerales como grandes amuletos para atraer o alejar ciertas cosas en función de cada uno, desde riqueza como el cuarzo citrino, amor como el cuarzo rosa, o protección como la turmalina negra. A nivel físico, los minerales pueden clasificarse según sus características, su peso específico, su dureza o su brillo (de más translúcido a más opaco, su exfoliación o su cristalización. Estas características nos pueden ser útiles para tener en cuenta qué características tiene el mineral escogido, ya que hay minerales que no pueden limpiarse con agua porque pueden deshacerse, como la selenita. Además, su brillo nos puede indicar si un mineral es más calmante o no, ya que por norma general un mineral más translúcido será más calmante que no una más opaco, que puede darnos problemas al dormir si lo dejamos en el dormitorio.



Piedra Luna

PIEDRA LUNA


HISTORIA

La Piedra luna, debe su nombre a su similitud con la luna. Su característico tornasolado azul, que se produce cuando la luz incide en las escamas del mineral, hizo que se asociara con la luna, convirtiéndola en una piedra mágica y poderosa relacionada también con las Diosas. Su otro nombre conocido, Adularia, proviene del origen del mineral, la montaña Adulas situada en los Alpes suizos.

Su color blanco, hizo creer a varias civilizaciones que esta piedra había sido creada gracias a los rayos que irradiaba la luna.

En la civilización romana se creía que traía buena suerte y clarividencia, por lo que era habitual colocarla en la boca para recibir dichos dones. Se relacionaba, sobre todo, con la Diosa Diana, Diosa de la caza y de la luna. Para los griegos, en cambio, estaba relacionada con la fertilidad, por lo que la usaban como protección durante el parto y para elevar el deseo sexual.

Para los egipcios, era una piedra muy protectora, por lo que solían llevarla de noche para evitar peligros nocturnos y elevar su intuición.

En la cultura hindú existe una leyenda que cuenta que dicha piedra es un néctar que la cúpula del Sol y la Luna derramaron a la Tierra y fue traída por las olas del mar para dar suerte a las parejas de enamorados.

Las mujeres orientales suelen llevar esta piedra en contacto con su piel o su indumentaria por sus propiedades fertilizantes.

También es conocida como "piedra del médium", pues en muchas culturas es normal colocarla en la boca para poder entrar en trance.